La ÀLEF es la primera de las letras del alfabeto hebreo, y tiene como valor numérico el uno ( 1 ). Está formada por dos iud , una en la parte superior derecha y otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en diagonal.

Esto representa simbólicamente las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellas. El agua es mencionada en la Torá ( Bíblia ) en el relato del primer dia de la creación : ” el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas ” ( Génesis 1,2 ). En ese instante la tierra era confusión y caos y las aguas superiores e inferiores eran indistinguibles. Es en el segundo dia de la creación, cuando Dios dijo : ” haya un firmamento en medio de las aguas que separan unas aguas de otras. E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban bajo el firmamento de las aguas sobre el firmamento. LLamó Dios al firmamento cielo ” ( Génesis 1, 6-8 ).

Según el fasidismo el agua superior es agua de alegria, la experiencia de estar cercano a Dios, mientras que el agua inferior es agua de amargura, la experiencia de estar lejano de Dios. Las dos propoiedades intrínsecas del agua, según la filosofia judia, son que es ” húmeda ” y ” fria “. El agua superior es ” húmeda ” por ese sentimiento de proximidad a Dios ; mientras que el agua inferior es ” fria ” por el sentimiento de separación, de frustación inherente a ” la soledad del hombre “.. Cuanto mayor es la ” exaltación de Dios ” más extensas devienen las aguas superiores y la unidad de todo lo creado con el ” Ser Absoluto “; por contra cuando las aguas inferiores se extienden se produce un abismo existencial que separa la realidad de Dios y la del individuo, y deviene ” la soledad del Hombre “.

Esa dualidad de la letra ÀLEF también está en el cosmos. El ser humano posee dos pies, dos ojos, dos manos, dos orificios nasales, dos hemisferos cerebrales… Y en el mundo hay derecha/ izquierda, positivo/ negativo, arriba / abajo, femenino / masculino y lo que en verdad es lo más importante materia / espíritu.

La letra VAV demuestra el flujo e interrelación de la Divinidad del plano espiritual hacia el reino del tiempo y del espacio. Nuestro Dios no es un dios lejano, apartado de lo creado, sino cercano. Le importa el reino material y especialmente el hombre . ” Hagamos al hombre a nuestra imagen , según nuestra semejanza; y domine sobre los peces del mar y las aves del cielo, sobre las bestias domésticas y sobre toda la tierra…. Y creó Dios al hombre a imagen suya ; a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó ” ( Génesis 1, 26-27 ).

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